Escribe qué te haría cambiar
Definir por adelantado la evidencia que cambiaría tu conclusión reduce el riesgo de proteger una postura solo porque ya la elegiste.
Revisa cómo buscas evidencia, detectas sesgos, construyes argumentos y cambias de conclusión ante datos nuevos.
Piensa en una afirmación que inicialmente aceptaste o rechazaste. Revisa qué fuente consultaste, qué alternativa consideraste y qué evidencia te habría hecho cambiar de opinión. Ser crítico también implica revisar el propio criterio.
No mide pensamiento crítico ni comprueba la calidad de tus argumentos. La autoevaluación puede diferir del desempeño ante casos concretos.
Definir por adelantado la evidencia que cambiaría tu conclusión reduce el riesgo de proteger una postura solo porque ya la elegiste.
Anota qué se observó y qué conclusión añade el autor. Una fuente fiable también puede sostener una inferencia débil.
Formula la alternativa más sólida, no una caricatura fácil de descartar. Después compara qué explicación encaja mejor con los datos.
Las preguntas recogen conductas declaradas al evaluar información. No presentan argumentos para analizar ni califican la calidad de una conclusión, de modo que no miden pensamiento crítico como desempeño.
Para una afirmación importante, registra fuente, evidencia, inferencia y duda pendiente. Esta separación ayuda a detectar cuándo una cifra respalda realmente la conclusión y cuándo solo aparece cerca de ella.
Asigna a cada afirmación un grado de confianza provisional y explica qué dato lo movería. El objetivo no es rechazarlo todo, sino ajustar la conclusión a la calidad y cantidad de evidencia disponible.
Estos son tus resultados basados en tus respuestas.
No mide pensamiento crítico ni comprueba la calidad de tus argumentos. La autoevaluación puede diferir del desempeño ante casos concretos.
Consulta rankings y artículos de Masterplus para contrastar tus resultados con programas, requisitos y criterios de elección.
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